Cuando cierras un ciclo
Al cierre de un ciclo estás tan sorprendido que no lo
puedes creer, es como una euforia por dentro que no puedes entender, pues los
ciclos, las etapas de la vida, así como las estaciones de la naturaleza, tienen
su encanto y su desencanto, lo
interesante es descubrirlo, darte cuenta, y prepararte para lo que vendrá,
dando gracias infinitas y eternas por lo vivido y lo aprendido.
Si la fe y tu mundo interior permanecen allí para
acompañarte, y tienes la valentía de mirar, callar, llorar, luchar, andar, reír,
gozar y amar en ese camino, seguro que la Energía Divina sea cómo sea que la
llames no te abandonará, en mi caso esa energía maravillosa es Dios y La
Virgen, mi familia, mi mundo, mis sueños y mis convicciones internas, las que
me llevan a no desmayar.
Y no se trata de hacerse el fuerte y no sollozar o
lamentar, sino de levantar la mirada y aun así caminar con una sonrisa, ofreciendo
a la eternidad todo lo que tu alma más adelante sopesará, aunque en el ahora no
lo puedas interpretar.
Noviembre 2013
Francys F. S.